Un día cualquiera. Sin motivos. Surge así, de la nada, muy rápido, de repente. Y duele como cuando te dicen que no y esperas un si, como cuando crees que sos vos y finalmente es otro, o como cuando te das cuenta que por mas que busques una vía de escape, tenes que aceptar que te equivocaste, que el culpable sos vos. Duele. Duele tanto que con el tiempo se vuelve crónico. Quizás temporalmente desaparece, pero al mínimo cambio de tiempo, mas calor, menos humedad, lo empezas a notar otra vez. Una cicatriz siempre revela una herida. Aunque tratemos de pensar en otra cosa y hagamos zapping mental, no hay remedio. Ya le abrimos la puerta al invasor. Caballo de Troya. Cazador de sueños. Ouja board.
Explicar lo inexplicable siempre fue una empresa difícil. Mas cuando el objeto de estudio es uno mismo. Falta distancia profesional. Pero sobra tiempo. Y el tiempo puede ser una pesadilla. Por eso muchas veces no podemos dormir. Porque a la noche no estamos en guardia. Por eso, cuidado con las sombras. Se que podemos cerrar los ojos. Podemos imaginar otra realidad. Podemos mentirnos, claro. Pero lo trágico es que siempre sabremos cual es la verdad.