12 de agosto de 2010

Verdades al paso

Estaba parado en un quiosco. Debería ser un repartidor de gaseosas, golosinas o cigarrillos. De espaldas al mostrador, el tipo le gritaba a alguien parado en la vereda de enfrente. Esta persona, estimo otro repartidor de gaseosas, golosinas o cigarrillos, se acerco al cordón de la vereda para escuchar mejor.
"Viste que te dije...lo importante no es llegar, flaco..." decía el supuesto repartidor alejándose del quiosco para acercarse a la calle.
"Llegar, llega cualquiera, lo importante es mantenerse..." gritaba y gesticulaba como si los movimientos ayudaran para que su voz llegue con mayor claridad al otro lado, pasando por el medio de una avenida atestada de autos en hora pico.
Cuando terminé de pasar por el medio de la escena, me di cuenta que las verdades no solo se encuentran en los grandes libros. A veces, sin tanto glamour dialéctico,  se nos presentan tan cerca y tan repentinamente, que nosotros por reflejo, las esquivamos como si un piano nos estuviera por caer en el medio de la cabeza.

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