12 de diciembre de 2010

Casa tomada

A esta altura todos lo deben saber: esta semana en Soldati, un grupo de personas tomaron un parque publico y pretenden hacerlo propio. Primero la policía desalojo a los ocupantes, en confusos episodios se dan 2 muertes, la policía abandona el lugar y el parque se vuelve a ocupar, esta vez por un numero mayor de personas.
Ante la ausencia policial, los vecinos del lugar deciden hacer justicia por mano propia e intentan desalojar a los ocupantes. Golpes, tiros, violencia, muerte, caos.
Escuché con mucho detenimiento a varios políticos y funcionarios publicos. Todos coincidían en que existe un déficit habitacional en Buenos Aires, en que la situación de pobreza es muy preocupante, en que sigue existiendo desigualdad social, en la carencia de políticas de educacion a largo plazo y bla, bla, bla.
Pero ante la pregunta concreta: "¿Como solucionamos la situación de la toma del parque?" solo pude escuchar o acusaciones cruzadas o discursos tan elocuentes e ilustrativos como inutiles.
Nadie se jugaba con una solución practica. Reflejo de lo que es hacer política en Argentina: niveles altísimos de dialéctica y resultados prácticos inexistentes.
Parece que tomar decisiones es mala palabra. Porque el espacio publico es de todos y cada vecino de Soldati y Lugano tiene el derecho de poder gozar de un parque destinado al ocio en lugar de ver como le construyan una villa en sus narices, con todo lo que ello implica.
Y también parece que los derechos de los que usurpan pesan mas que los del resto de los habitantes. Ante la exigencia hay que dar una solución. Y así se sigue erosionando la cultura del trabajo. Se sigue la senda del clientelismo político disfrazado de igualdad social. Igualdad social que no es sinónimo de justicia. Porque lo justo seria recompensar equitativamente en base al esfuerzo de cada uno. Y acá parece ser que algunos nacen con problemas eternos y alguien se los tiene que solucionar sin dar nada a cambio, sin una gota de sudor. Me gustaría verles las caras a todos los que justifican las tomas si estas se diesen en frente a sus casas. Seguramente estos discursos populistas se transformarían en una defensa incondicional a la propiedad privada. Porque todo cambia cuando las situaciones personales se ven afectadas. Desde lejos es siempre mas fácil opinar. 

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