13 de junio de 2010

¿Me queda bien?

- ¿Te dejaste la barba?
- No, debe ser una ilusión óptica...mirame bien....

Este tipo de preguntas, que deberían ser retoricas ya que la respuesta esta claramente a la vista, ejemplifican en gran medida a las personas a las que no les gusta como me queda la barba.
Es innegable que nos preocupamos por nuestro aspecto físico y cuando hacemos un cambio, buscamos no solamente vernos bien frente al espejo, sino también agradar a los demás.
Y en este punto es donde quiero detenerme, porque agradar a los demás es algo absolutamente subjetivo por lo que la búsqueda de un consenso objetivo, de una opinión general calificada, carece de sentido. A lo sumo uno pueda guiarse por tendencias, aunque tenemos que saber que las mismas van mutando a medida que mas gente aporta su opinión frente al cambio.
Yo siempre me mantuve bastante al margen de la opinión popular en cuanto a mis cambios de look, y ahora el hecho de dejarme la barba me sirvió no solo para comprobar que la opinión publica es dividida, sino que además, es cambiante.
El primer día que aparecí en la oficina con mi flamante barba, note que a los que no les gustaba, me preguntaban si me había dejado la barba, (entiendo para esquivar el mal momento de decirme que me quedaba mal) mientras que otros manifestaban sin rodeos que me quedaba bien o incluso mejor que antes.
He visto a muchas mujeres llorando al punto de llegar a deshidratarse porque las primeras dos personas con las que se cruzaron después de salir de la peluquería no les dijeron abiertamente que les quedaba muy bien su nuevo corte, así que a modo de columna de autoayuda de revista mediocre, les digo: a no desesperar, decidan ustedes los cambios sin importarles tanto que va a pensar el resto, sencillamente porque el resto puede pensar muchas cosas.

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