8:22 AM: Salimos del garage de casa y ahí, de costado, obstruyendo la entrada y salida de vehículos, un auto parado, su conductora erguida delante del mismo y otra mujer, probablemente su hija, trayendo a dos niños en edad escolar, con la parsimonia típica de un paisano que camina al rayo del sol a la hora de la siesta en algún lejano rincón del norte argentino.
Al activarse el portón, una luz roja comienza a titilar y un sonido bastante agudo suena. Cualquier ser humano con un coeficiente intelectual medio y con sus oídos en condiciones, debería advertir que esa señal indica la salida de un auto, por lo tanto, si uno esta ubicado indebidamente, debería correrse rápidamente, por usos y costumbres, por buen vecino, o simplemente porque es lo que corresponde. Pero no. Tuvimos que esperar a que se acomoden en el auto con mucha tranquilidad, se preparen, y cuando sintieron que estaban listos para salir, arrancaron, no sin antes enojarse porque le indicamos que adelante, a solo 5 metros de distancia, existía un lugar donde podían estacionar perfectamente, sin violar ninguna regla de transito, ni joderle la vida a nadie.
8:47 AM: Bajamos por una calle de una sola mano donde esta permitido estacionar solo de mano derecha. El transito es intenso, por el horario, porque es una arteria importante y porque transitan por la misma varias lineas de colectivos. Así y todo, una camioneta se detiene sobre la mano izquierda en el medio de la cuadra. El conductor desciende fumando un cigarrillo, inmune a las puteadas de todos los automovilistas que quedamos atrás. El tipo, a paso firme y echando bocanadas de humo como si fuera un volcán en erupción, baja unas cajas de la parte trasera de su vehículo y las lleva lentamente a un quiosco. Al menos tuvo la delicadeza de prender las balizas.
8:56 AM: Caminaba pensando en como había cambiado la actitud de los jugadores de Independiente con la llegada del Turco Mohamed como técnico, cuando de repente siento que se me termina la vereda y me choco con lo que parece ser una masa blanca metálica. El tipo, bigotudo, petiso, canoso, unos 20 kilos de mas, parado a unos centimetros de su auto, me miraba como si yo fuera un infradotado que no se da cuenta que en cualquier vereda de buenos aires uno puede toparse con un auto estacionado y por lo tanto, para contunuar con su recorrido, uno debe optar por saltarlo, morir atropellado al pasarlo por detras o bien deslizarse por los 20 centímetros de luz que quedan entre el paragolpes delantero y la pared.
3 autos. 3 casos reales. Los 3 ocurrieron el día de hoy. Los 3 documentan porque en Argentina estamos como estamos.
2 comentarios:
Hay que agarras las llaves y rayarles los autos, asi aunque sea te desquitas! O aboyarles el costado de un patadon!
Lo que pasa es que es muy dificil estacionar en esos lugares que dejan!! Es mas facil y mas rapido que me esperen en la salida de un garage!! Jijiji
Besitos
Publicar un comentario